A la luna llena de abril.

Me siento tan raro y las noches me saben tan amargas cuando no te veo, me pinto la sonrisa porque las ganas se me van a otro lado, y olvido las palabras como si perdiera el guión, pero al final no importa, porque las palabras ya no me dicen nada. Aunque no sepa cómo explicarlo, no importa si se alargan mis días cuando no te miro, porque hay mil cosas entre las horas de espera que me hablan de ti.

Te pagaré doble por cada equivocación y te devolveré con creces lo que me des; abrazaré la rosa nuestra con todo y sus espinas. Quiero morir muchas veces contigo y guardar la humedad de las resurrecciones y los suspiros que explotan como cadenas rompiéndose de golpe. Entra a mi mente y escribe en sus paredes, borra de ella todo signo de inviernos vividos y hazle recordar las muertes que ha sufrido.

Se me ha borrado un poco la identidad y me siento pisoteado por la distancia, pero la necesidad de quitarme sus suelas de encima me ha hecho fuerte también. Camino las calles descalzo y aprendo de su soledad, porque tú no las caminas. Tenme piedad entre la tempestad, entre las lluvias, los vientos y las mareas de mi vaso pequeño y delgado en el que mezo mis dedos.

Ese es el problema, que mezo mis dedos y solito me enredo, porque tengo miedo y a veces rabia, y todo eso me quita la claridad y he perdido de vista en un par de ocasiones a la dignidad. Comienzo a preguntarme y a generar solito mil respuestas absurdas y todas malas, como que si no me quieres o cuándo podré tocarte o besarte, que si te convengo o si de verdad te gusto.

Las mentiras me amenazan con existir y la censura le ofrece sus servicios a mis sentires para no contagiarte de mis males, la miseria me toma una foto y la pega en mi refrigerador con su autógrafo, las arañas me caminan por las piernas frías. Ya no soy yo, fuera de mí es que me tienes.

Sin embargo, mi cariño se encuentra en tus bolsillos y la sonrisa me delata. Siéntelo en tus labios y en tus ojos, me han robado tus palabras y contemplaciones, porque me siento tuyo cuando me miras o me hablas, aunque haya kilómetros infames en medio de nosotros que no dejan que te exprese mejor que te quiero, y tanto.

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