Rentabilidad ética.

Podríamos entender a la ética como el “conjunto de normas morales que rigen la conducta de la persona en cualquier ámbito de la vida[1]. Algunos autores contemporáneos hablan acerca de la responsabilidad ética empresarial como una ética inmoral, hablan de la inmoralidad de las empresas al utilizar a la ética como una herramienta más de mercadotecnia.

Al hablar de una posible rentabilidad creciente asociada a la ética proyectada en las acciones de la empresa, no se demuestra por modus ponens una incongruencia o evidente inmoralidad. La ética no persigue por sí misma fines utilitarios como el de la ganancia económica y tampoco puede desligarse de la moral como sugiere la supuesta aparición de una ética inmoral. La promoción del compromiso social de una empresa no constituye como tal una práctica inmoral, mientras no se altere dicho compromiso ni se divulguen ideas o hechos falsos de responsabilidad ética.

Algunos llegan a referirse a los fines con que las empresas utilizan la ética, los cuales pueden ser el aumentar las ganancias, atraer ciertos mercados, entre otras cosas. En tiempos recientes, se ha visto un creciente índice de empresas que adoptan la ética para ser reconocidas como socialmente responsables y agradarle de alguna manera a sus mercados actuales y a otros nuevos, aprovechando las tendencias enfocadas al ambiente y a la sociedad que se encuentran en auge actualmente, con el fin último de generar utilidades.

La duda es si realmente también buscan fines éticos, pues el actuar con ética puede tener sus ganancias en el mundo empresarial. Las empresas adoptan estos enfoques modernos no precisamente por el hecho mismo de crecer moralmente o hacer las cosas bien, sino para producir ganancias, pero el fin no necesariamente afecta o contamina la composición de los medios, por lo que la producción de ganancias no significa que dichos enfoques modernos dejen de ser buenos para la sociedad en la que se adoptan.

Actualmente, la responsabilidad ética es un tema frecuente dentro del ámbito empresarial y no es extraño encontrar en casi toda empresa un código de ética que pretende la regulación de sus acciones. Se ha observado que una empresa comprometida, con el cuidado del entorno o con el apoyo social, generalmente obtiene mejores beneficios en términos de lealtad de los consumidores.

Sin embargo, no por estas razones la responsabilidad ética empresarial se reduce a un acto de ambición o a la mayor ganancia que pudiera obtenerse. Los actos que busquen el cuidado del ambiente o que ayuden mucho o poco a mejorar las condiciones sociales en que se desarrolla la empresa, independientemente de que sirvan también como medio para generar ganancias, necesarias para su subsistencia, llevan consigo un evidente carácter de responsabilidad social por el simple hecho de aportar al desarrollo o la mejora de las condiciones sociales en cualquiera de los ámbitos a los que se apliquen.

Hablar de lo que es ético o no con ideas absolutistas no es muy apropiado si tomamos en cuenta que la ética es flexible, cada persona compone su pensamiento ético según sus experiencias, su familia, sus valores, entre otros factores: para mí está bien lo que yo pienso que está bien, y así con cada individuo. Por lo tanto, no podemos asegurar firmemente que todas las empresas reconocidas como socialmente responsables guardan una serie de actividades poco éticas detrás de sus códigos de ética, así como no podemos asegurar lo contrario.

Si lo que nos preguntamos es si podemos hablar de ética empresarial actualmente, la respuesta es sí. Existe un gran número de ejemplos de empresas que, si bien es obvio que buscan generar utilidades, también es cierto que realmente han implementado estrategias que ayudan al medio ambiente o a la resolución o disminución de problemas sociales actuales. Algunos de estos ejemplos son Nike, Dupont, UPS y Dell, entre muchos otros, empresas que lo que buscan no es sólo generar ganancias, sino lograr una equilibrio entre eso y mejorar al planeta. [2]

El desarrollo de las estrategias enfocadas a la ética en las empresas del mundo actual, un mundo con tendencias cada vez más marcadas hacia el cuidado del ambiente, la alimentación sana y otras cuestiones sociales, no pueden no implementarse, simplemente porque en el mundo de los negocios tienes que atender a las tendencias sociales si no te quieres quedar atrás. El hecho de que las empresas vayan de acuerdo a estas formas de pensamiento social, obviamente genera utilidades, pues la gente se identifica con la empresa al compartir formas de pensar y al ver que ésta piensa ayudar a mejorar el entorno en que vive.

Como nos podemos dar cuenta, el hecho de que la ética ayude a generar un mayor crecimiento económico para la empresa, no significa necesariamente que ésta se esté comportando de una manera inmoral, o que busque ambiciosamente ganar lo más posible a toda costa.

Siempre han habido y seguirán habiendo comentarios negativos o críticas hacia el uso de la ética en la empresa actual. No obstante, ninguno de los extremos puede ser adecuado en materia ética, no podemos dejarnos llevar por una afirmación absoluta en contra de la llamada rentabilidad ética, que en realidad debería verse más como acuerdo entre partes en el que se busca que ambas ganen y no estrictamente como algo inmoral, pues generar ganancias no significa necesariamente ir en contra de los intereses sociales.

 

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[1] RAE, 2017,
http://dle.rae.es/?id=H3y8Ijj|H3yay0R

[2] V. Kotler & Armstrong, Fundamentos de Marketing.
8ª ed., Pearson Prentice Hall, 2008. Cap. 16, pp. 493–522.

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