Monólogo del espectador.

Un montón de trozos dispersos de un mismo espejo manchando de gotas de café las páginas de cenizas que dejaron al cigarro para ser del viento. No hay enfoque.

Tengo fe en el caos, camino en ciclos de ocho pasos, encima de un almuerzo desnudo, a veces por debajo o a través de él, a veces por los lados. Soy un perro andaluz sin ilusiones, el mudo sueño bastardo de un joven manos de hormigas en medio de un viaje alucinante al fondo de la mente.

Vivo en Inland Empire, en Copper, en Marienbad, adoptando personajes tan personajes, sin nombres ni tiempos verbales en la lengua, pero con el primer año pasado en la cabeza. Mi vida se ha vuelto una película grabada en medio de una crisis creativa personal, un arrebato por convertirme en Tetsuo buscando al hermano de Minami.

La nada es un algo que me falta, algo que se perdió entre los escombros de una hiperrealidad carente de lenguaje, un lenguaje con el que lucho contra el embrujo de mi entendimiento, nacido libre pero encadenado a todo, bueno y malo por naturaleza, en un impasse kármico de la existencia.

Estoy cayendo libremente entre unos corazones rotos, atraído por lo oscuro, paranoico y dudoso, intentando decir lo necesario en las palabras adecuadas, para dar salida a la voz de mis personajes. Si no me entienden no es culpa mía, si no me entiendo no es culpa suya; el barril vacío da un eco más sonoro que el lleno, ese barril sin fondo que es la búsqueda del amargo derecho que da la muerte de ser llamado grande.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s