Ménage à trois.

Tus lunas lorquianas me derriten los relojes
y me desembocas en un río,
corren nuestras aguas entre los elefantes,
sus largas patas casi invisibles de deseo nos pisan
y la sangre gotea, nos pintamos con ella,
pero sigo temblando como tus lunas en mis aguas.

El olor de los huevos dalinianos nos mece
y comienza la lucha tibia de nuestros labios,
cambiamos de jinete a caballo
mientras las hormigas suben por nuestras piernas;
por momentos, las sábanas se convierten en hierbas.

Ya no somos más nosotros,
tenemos caracoles cíclopes por cabezas,
y los cíclopes se acercan respirando confundidos;
nuestros cuerpos se convierten en metales,
somos armas blancas matando langostas.

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